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lunes, 16 de octubre de 2017

Sobre alergias y otras mentiras

Sé que este post no lo va a leer nadie, bueno, supongo que tendré las diez o doce visitas que suelo tener, pero no creo que las supere, ni que nadie comente. Aún así lo voy a escribir, porque es un tema que me toca mucho las narices.
Padecí no hace mucho alergia a la PTL, o como lo llamaron ellos: hipersensibilidad a la proteína transmisora de lípidos. No podía comer vegetales crudos, ni frutos secos, ni frutas tropicales. Mentira todo. O casi todo.
Para empezar esa proteína resiste el calor, con lo que da igual si los vegetales los cueces o no. Después hay muchas, y si bien el cuerpo puede confundirse, no siempre lo hace. Y lo he probado de sobra.
Tras analizar lo que me había pasado y lo que solía comer, supe que sólo me afectaban las nueces, los kiwis y los plátanos. Podía comer todo lo demás.
De eso hace ya más de dos años, y puedo decir que se me ha quitado. ¿Cómo? No lo sé con exactitud, pero tengo una teoría. Las alergias son provocadas.
Evidentemente no tengo pruebas; de tenerlas no estaría aquí, estaría denunciando. Porque creo que son provocadas por todos los químicos que hay en los alimentos, de alguna manera por las compañías farmacéuticas, que ingresan cada mes miles de millones gracias a los medicamentos con los que palían esta dolencia. Creo que debo de haber dejado comer aquel aditivo o conjunto de aditivos que me causó esta alergia.
Pienso así por lo raro que fue todo, de buenas a primeras. Lo siento, pero no me creo que un alimento que toleras normalmente toda la vida de repente siente mal, ni que sea por ingerirlo demasiado. De ser así todo el mundo tendría una alergia a algo y afortunadamente no es así. Eso sí, tomar demasiados aditivos sí puede provocar este tipo de cosas. Eso sí tiene sentido. Y la OMS pasa del tema, no investiga lo suficiente, ni retira aditivos como debería estar haciendo.
Yo creo que me diagnosticaron mal. ¿Cómo lo sé? Fácil, me sacaron alergias que no tengo.
Una de las alergias que me ha salido, dos veces además, es la "alergia" a los perros. Hace más de veinte años que tengo perros, he tenido un total de siete con los tres actuales que tengo, les he dado de comer, los he acariciado, los he bañado, los he sacado, han dormido en mi cama, y además de ellos he interactuado con otros perros de amigos y familiares o de visita en el veterinario. Si tuviera alergia de verdad no podría ni acercarme a ellos y mucho menos tenerlos.
Y es que las pruebas están mal hechas.
Sí, alergólogos y alergólogas, están mal hechas.
Si se ponen dos posibles alérgenos juntos se pueden producir reacciones cruzadas, dando lugar a falsos positivos. Y lo que me toca las narices más que nada es que lo sabéis, y seguís engañando a la gente para ahorraros costes y tiempo, y para comodidad vuestra, del paciente por supuesto que no.
Sí es cierto que tengo alergia a los ácaros del polvo, y seguramente esa ha sido la que ha hecho que saliera la alergia a los perros.
Ah, a los gatos "también" la tengo. También los he tocado muchas veces sin síntoma alguno.
¿Qué voy a penar si no? Es obvio que no tengo alergia ni a los perros ni a los gatos, que las pruebas salieron mal.
¿Qué quiero conseguir con esto? Sé que nada, que esto no va a llegar a ninguna parte, que las pruebas seguirán mal hechas, que la gente seguirá engañada y que los químicos seguirán ahí provocando más alergias y más daño.

sábado, 14 de octubre de 2017

Liberarse

Ante todo, no soy psicóloga ni pretendo serlo, esto es simplemente una reflexión por cosas que he ido viendo y que hace tiempo me ronda por la mente. Tampoco quiero ofender a nadie, ni decirle como tiene que pensar o hacer las cosas, es sólo que creo que algunas maneras de plantearse las cosas hacen daño y otras no.

No sabía como llamar la entrada, y creo que al final liberarse ha sido porque ciertas maneras de pensar y ciertos pensamientos nos atan y nos esclavizan. Ciertas creencias nos cortan las alas o se las entregan a otros.

Y es que veo que a veces, nos planteamos las cosas de tal manera que sufrimos por ello, cuando otro planteamiento distinto nos ayuda igual a conseguir nuestros objetivos pero sin sufrir. O sufriendo mucho menos.

El sufrimiento forma parte de la vida; no vamos a evitarlo "preparándonos para lo peor". Todo lo contrario, nos vamos a sentir mal cuando "lo peor" llegue y mientras esperamos, porque pensar en lo peor nos hace sentir mal. Hay que contemplar todas las posibilidades que puedan salir y mantener la esperanza, siendo conscientes de que puede salir mal, no olvidando que puede no conseguirse lo que queremos, o que las noticias pueden ser las peores. Hay gente que piensa que estar preparado para lo peor hace que uno esté en tensión y se esfuerce más, y que además el "palo" sea menor porque te lo esperas. Sí, puede ser, pero a ese "palo" reducido porque te lo esperas hay que añadirle la angustia de esperarlo.

Y el como pensemos mientras luchamos por un objetivo influye mucho en sufrir más o menos. No es lo mismo pensar: si no consigo lo que quiero la vida ya no será igual, ya no seré feliz, a pensar: si consigo lo que quiero bien, pero si no lo consigo bien también porque hay otras cosas en mi vida, otros objetivos que alcanzar, otras vivencias.

Por supuesto, cada uno es libre de pensar lo que quiera y como quiera, de entregar sus alas, dejar que se las corten o cortarlas por su mano. De ponerse las cadenas que desee y como desee. De sufrir si así gusta.

Pero si no se quiere sufrir, todas las maneras de pensar no sirven a ese propósito, ni todos los planteamientos, ni todas las creencias. No se puede ser libre y llevar cadenas al mismo tiempo. No nos podemos presionar a nosotros mismos y a la misma vez estar relajados y felices pensando en que puede que no se alcance el objetivo deseado. Porque muchas veces, centrados única y exclusivamente en ese deseo, con el ánimo de conseguirlo, de esforzarnos lo suficiente, nos perdemos otras cosas que también nos hacen felices, que también nos llenan, porque dejan de llenarnos, o porque dejamos de prestarles atención.

A veces pensamos que necesitamos eso, y yo me pregunto, si no será sólo un gran deseo que nuestra mente nos hace creer que es una necesidad para que nos esforcemos más. Es una duda que tengo y a la que no encuentro solución.

Sé que puedo estar equivocándome, pero es que tengo la sensación de que realmente algunas maneras de pensar y de plantearse las cosas hacen daño, de que otras son más liberadoras, de que a veces hay que cambiar la manera de pensar y de plantearse las cosas. Cambiar las creencias. Incluso cambiar nosotros mismos.

Quizá es que a veces nuestros deseos nos superan. ¿Será que nos esclavizan? ¿Será que nos hacen confundir gran deseo con necesidad? ¿Será que nos nublan la razón de algún modo? También estas preguntas están sin respuesta, y temo que nunca la haya.

¿Y si nos creamos necesidades que no son tales? Influidos por elementos externos, o quizá por nosotros mismos. Cosas que nos gustan tanto que creemos que las necesitamos. Quizá inconscientemente creemos que las necesitamos para ser felices.

Quizá, son los sentimientos, obligados a veces. Hay que querer a la familia porque es la familia, aunque nos hagan daño. Hay que hacer lo que ellos nos dictan, queramos o no, nos venga bien o no. Hay que hacer lo que se espera de nosotros, precisamente por eso, porque es lo que se espera, y nos enseñan que otra cosa sería incorrecta. Y que no se puede pensar de manera diferente.
¿Serán las dudas que eso nos crea lo que nos hace daño, o eso mismo, tener que pensar como los demás?

¿Y si es que les damos demasiada importancia a algunas cosas, que quizá no tengan tanta, o que se le puede quitar importancia? Hay cosas que cuanta más importancia se les dé peor nos sienta que no estén en su sitio, o que no salgan como creemos que tiene que salir, o que simplemente no salgan. Y no es que tengan esa importancia, sino que se la hemos dado; son cosas que sólo tienen la importancia que se les dé.

Por supuesto, cada uno puede seguir pensando como quiera, aceptar que no todas las formas de pensar conllevan felicidad o no aceptarlo, pero no aceptarlo no cambia el hecho de que es así. A veces, cerramos los ojos a cosas que no queremos ver, porque nos da miedo el cambio, porque tememos la solitaria transición que hay de una etapa a otra, porque pensamos que en esa transición vamos a sufrir más aún. ¿Y luego qué? ¿Si dejo ir esto qué? ¿Si me quedo sólo/a qué? Dan mucho miedo, y podemos quedarnos como estamos para no sentir ese miedo, pero esas cosas siguen siendo como son, y esos cambios siguen siendo necesarios. Dejarse paralizar por el miedo no es una opción aunque lo parezca, y mucho menos una solución.

Por eso lo de liberarse, porque al dejar ir algunas cosas, o al cambiarlas en su forma o contenido nos liberamos de pesadas cargas, de cadenas que nos oprimen.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Como tratar con la gente tóxica en un grupo

Sé que hay muchos posts y artículos sobre la gente tóxica, que parece ser una especie de plaga que se ha extendido en los últimos años. Yo creo que siempre han existido, pero que hasta hace poco no se les ha puesto nombre.

La mayoría de estos artículos aconseja alejarse de estas "amistades", cuanto más mejor.

Sí y no, por eso es esta entrada, porque estoy de acuerdo sólo en parte, porque no siempre se puede hacer así.

A veces, la gente tóxica está dentro de un grupo de gente normal, de unos que les siguen y de otros que no. Yo he vivido de cerca una situación de ruptura de un grupo por culpa de una persona tóxica, pero también porque la persona atacada no supo lidiar con la situación.

Esta gente suele saber muy bien qué hacer y a quien hacérselo, porque sus victimas suelen responder como ellos/as quieren. Indirectamente crean mal rollo y rompen el grupo de manera que no parece que hayan sido ellos y la persona atacada es rechazada por haber roto el grupo, aunque haya sido empujada por otra persona.

Después de lo que vi llegué a la conclusión de que no siempre alejarse es la solución, puesto que no siempre la situación lo permite. En un grupo de trabajo, de estudios o de amistad no puede hacerse, porque no somos solo nosotros y la persona tóxica.

Hay otras cosas que se pueden hacer en situaciones con personas tóxicas para evitar que hagan daño.

1. Nunca meter a todo el mundo en el mismo saco. ¿Qué quiero decir con esto? Que no a todo el mundo se le da la misma confianza ni todo el mundo sirve para que se confíe en ellos, sobre todo con la gente tóxica. Lo mismo que hay gente que merece nuestra confianza, hay otra que no, no sólo la gente tóxica, sino gente con la que no tenemos tanto trato ni tanta afinidad. Hay gente que por su personalidad, aunque no sea tóxica, no sirve más que para hablar de aficiones y cualquier tema insustancial. No necesariamente tienen que ser malas personas, simplemente no dan para más. A estas personas se les suele ver de cuando en cuando, para tomar un refresco y poco más. Es más o menos el trato que hay que darle a la gente tóxica; si te llaman, corresponde, si no llaman, no llames, no te enfades porque dejen de aparecer o aparezcan intermitentemente. Nunca jamás les cuentes nada íntimo, nunca hables de cosas que no sean aficiones y vanalidades varias. O bien lo contarán por ahí o bien lo usarán contra ti cuando les interese. O ambas cosas.
2. Nunca, NUNCA, metas a nadie por medio. Da igual si es un grupo de trabajo, de estudios o simplemente de amigos. Lo que sea que haya pasado entre la persona tóxica y tú que quede entre vosotros. En el momento en que otras personas se ven en medio de algo así se crea mal rollo, que es lo que quieren los tóxicos. Cuando en un grupo decimos cosas como: "Si viene tal no vengo yo", forzamos a los demás a elegir entre dos amistades (por mucho que una sea dudosa), y si eso lo decimos a la hora de reunirnos en una casa que no sea la nuestra, peor aún. Nadie quiere elegir entre dos amigos por mucho que uno no merezca serlo, y a la hora de invitar a la gente en casa queda la sensación de que no mandamos nosotros en nuestra propia casa, sino la persona que se niega a reunirse con la otra. Hay que andar mirando a ver como se hace para que esas dos personas no coincidan, y eso suele ser muy molesto.
3. Pasa de ellos. JAMÁS respondas de ninguna manera a sus ataques, ya sean indirectas u otra cosa. Aunque no sea cierto, que parezca que no te afecta. Así sentirán que sus esfuerzos no han servido para nada, y serán ellos los que se sientan mal, no tú.
4. Si no es la primera vez que te hacen daño, no vuelvas al pasado. ¿Tiene sentido enfadarnos por cosas que pasaron hace cinco años o más? Ninguno, si no lo zanjaste entonces, de nada sirve acordarse ahora, y si eso se suma a los ataques actuales, nos hace mucho daño. Nos hacemos daños nosotros mismos permitiéndoles ocupar nuestra mente, como bien dicen en muchos artículos.
5. Mantente en tu sitio. Sigue yendo a las reuniones, sigue comportándote como siempre, pásalo bien. Sé que mucha gente piensa que eso es muy difícil, por no decir imposible, igual que pasar de ellos; no digo que sea fácil, digo que hay que intentarlo al menos, porque lo que suelen querer es que nos vayamos del grupo o que lo rompamos nosotros. Además, ¿Y si resulta que hay un evento público al que va todo el grupo y que deseamos mucho? ¿Vas a dejar de ir para no ver a esa persona? ¿Vas a dejar de disfrutar de ese evento y pasarlo mal porque esa persona está allí? No nos olvidemos que la calle es de todos, que los locales son públicos y que toda aquella persona que paga su entrada a un evento público tiene el mismo derecho que nosotros a ir. No podemos pretender que esa persona deje de ir a los sitios a los que frecuentamos porque nos hayamos peleado, ni quedarnos en casa por la misma razón. ¿Qué pasa si vive en tu mismo pueblo o ciudad? Ni podemos escondernos para no ver a esa persona ni podemos pretender que no salga a la calle para que no la veamos. Pasa página, que esa persona signifique lo mismo que cualquier desconocido/a que veamos por la calle.
6. Manten la paz. Imposible como lo otro, ¿verdad? Plantearos qué haríais si esa persona tóxica está en vuestro grupo de trabajo o estudios, o peor aún, es vuestro compañero/a de piso. Seguramente uno de los dos tendría que irse, pero, ¿quien ha de hacerlo? ¿Es justo que sólo se vaya uno? Sí, la persona tóxica sería la que tendría que irse, pero, sea quien sea quien ha de marcharse no es algo que se haga de un día para otro, y mientras tanto hay que mantener fuera al resto de los compañeros y tampoco es cuestión, si sólo comparten piso dos personas, de andar peleándose todo el día mientras uno de los dos se muda.
7. NUNCA hables de esa persona, ni siquiera la nombres. Explica lo que te ha pasado sólo una vez, dos a lo sumo si alguien no estaba ese día, y deja el tema zanjado. Da igual lo que se hable, da igual si alguien insinúa algo, esa persona ya no está en nuestras vidas, y no nos interesa ni hablar ni lo que se hable de ella. Insultarle, decir lo falso/a que es, lo mala persona que es y lo que te hizo una y otra vez no va a hacer que los demás dejen de hablarle y cierren filas en torno a ti. Creará mal rollo también y le dará a la otra persona la oportunidad de negarlo todo y ponerse como víctima. Parecerá que estás obsesionado/a con esa y por más que digas que pasas de ella nadie se lo va a creer. Si pasas de una persona ni la nombras.
8. No pienses en esa persona. Le das poder sobre ti. Te hace perder el tiempo y sentirte mal. Tus pensamientos, tu odio, no le llegan. solo sirven para hacerte daño, para secarte por dentro. No le importa que le odies. Si le importara, no te habría hecho daño, ¿no crees?
9. NUNCA ataques a nadie por relacionarse con esa persona. Cada cual es libre de elegir con quien se relaciona, y nadie es quien para decirle a nadie quien le interesa como amigo y quien no. No te enfades con los demás porque sigan viendo a la persona tóxica, y JAMAS, les digas ni insinúes que prefieren a esa persona que a ti, porque ya sea por el enfado o ya sea porque es verdad, te pueden decir que sí, que prefieren a esa persona, sobre todo si ha aprovechado la oportunidad de hacerse la víctima y parece que no ha hecho nada. Suele ser que la persona tóxica sólo ataca a uno de los integrantes del grupo, porque mucha gente piensa: "A mí no me ha hecho nada, no tengo por qué dejar de hablarle", y siguen con su "amistad" tal cual. Y ni que decir tiene que no les digas que esa persona también los ha criticado a sus espaldas, que no es tan amigo/a como aparenta ser. Obviamente, lo negará todo.
10. Nunca jamás hagas nada intentando evitar que te critiquen. Por mucho que parezca que no, SIEMPRE encontrarán un motivo para criticar; da igual que se lo des o no. Por un lado, lo que creemos que no es motivo de crítica puede serlo, y por otro, cuando alguien quiere criticar busca el motivo hasta encontrarlo y si no lo encuentra se lo inventa. No caigas en el error de pensar que evitando ciertas cosas vas a proteger a un ser querido, al contrario de lo que parezca, no sirve. Hay incluso padres que hacen daño a sus hijos pese a que éstos procuran por todos los medios no hacer nada que pueda ser criticado o motivo de conflicto. Para una persona tóxica a la que le caes mal o que te tiene celos, todo lo que hagas, sea lo que sea, estará mal, seas de su familia o no. Aquí, aunque la persona tóxica sea de la familia es muy importante pasar de ella y no responder a sus provocaciones sean cuales sean. La mayoría de los tóxicos, cuando se sienten ignorados se molestan mucho y se descubren ellos solos. A veces, el asentir mecánicamente como si estuviéramos escuchando ayuda.
11. Aunque no te niegues a ver a esa persona, sí que se puedes pedir un poco de colaboración. Pedirles, con amabilidad, a los otros miembros del grupo, que si es posible de vez en cuando no inviten a esa persona, y que si puede ser, no se hagan actividades que impliquen colaboración, como pueden ser juegos de mesa. Es de sentido común no proponer siquiera un juego que pueda dar lugar a un conflicto, pero a veces se nos pasan esas cosas por alto y no está de más que alguien lo recuerde.
12. Sigue haciendo lo que te gusta. Da igual si puede ser motivo de crítica o no, es más, si puede ser criticado por esa persona mejor, porque así demuestras que no te importa esa persona, y eso fastidia muchísimo. Cuando una persona tóxica ve que no le importa a aquella persona a la que ataca se siente fatal. Y si la ve feliz haciendo cosas con las que disfruta, se siente peor aún.

Hay que tener en cuenta, que, aunque sea empujados por otras personas el mal rollo lo creamos nosotros ya sólo con responder a sus ataques. Sé que parece que no somos nosotros pero sí, en parte sí. Evidentemente, los "malos" de la historia son los tóxicos, eso por descontado, pero también tenemos parte de culpa según como actuemos.

Sé lo que muchas personas piensan: no tengo por qué aguantar a alguien así, ni estar a disgusto en ningún sitio. No hay por qué estarlo. No si se cambia de actitud; si vas pensando que esa persona va a estar, que hará y dirá cosas para que nos sintamos mal tendremos el disgusto ya antes de salir de casa, y encima le habremos hecho la mitad del trabajo. La motivación de que tarde o temprano será esa persona la que se sienta mal también ayuda. Es muy importante no ceder a las provocaciones; no se es más fuerte que esa persona por contestarle algo que la ponga "en su sitio" o por enfrentarnos de alguna manera. Todo lo contrario, esa persona es más fuerte que nosotros, porque hacemos lo que quiere. Mucha gente busca conflictos por celos, pero otra lo hace porque les gustan las broncas y de paso sembrar discordia. Con lo cual, todo lo que sea responder, por leve que parezca, lo aprovechan para empezar una discusión.
Si pese a todo la discusión empieza, mantener la calma y no ponerse a su nivel. Eso hace que sean ellos los que griten y se comporten mal, descubriéndose igual que cuando se les ignora.
Los tóxicos suelen ser personas cuyas vidas están vacías o están mal, y en algunos casos tampoco es que sirvan para gran cosa. No saben hacer nada de provecho, no tienen aficiones, y ver los problemas de los demás les evita ver los suyos y les hacen sentir mejor. Por eso critican, y también para que no se hable de ellos.
Lo que peor llevan son los celos. Que sus matrimonios no vayan bien y los de los demás sí, que su casa no sea escogida para reuniones, que otra persona sea el centro de atención de algún modo y a ellos no se les preste tanta atención como quisieran les hacen sentir muy mal, de ahí lo de ignorarles y seguir con nuestras vidas. Son personas o bien inmaduras (por mucha edad que tengan) o bien con algún problema psicológico que les impiden buscar soluciones a sus problemas en lugar de molestar a los demás. La envidia los corroe por dentro y la única solución que ven es hacer daño. Por eso si parece al menos que no lo han conseguido habremos ganado.


jueves, 3 de agosto de 2017

Si no te gusta, déjalo

Esto viene porque hace tiempo que hay algo que me toca las narices, y es la avalancha de críticas que hay por todo, y que se llama libertad de expresión. Molestar a los demás no, perder el tiempo en algo que no nos gusta, no. Ser un/a inútil que no sabe hacer otra cosa que insultar a los demás, no.

Vamos a ver, cada uno es libre de vestir lo que le dé la gana, maquillarse como le dé la gana, escuchar lo que le dé la gana, ver lo que le dé la gana, hacer vídeos de lo que le dé la gana(siempre y cuando no haga daño a otras personas o animales y siempre con respeto) y hablar del tema que le dé la gana, sin insultar a los demás. Llevo tiempo oyendo de gente que comenta un vídeo o una foto insultando a la persona que ha publicado ese vídeo o foto y diciéndole que no sabe hacer las cosas, que se calle, o que no se ponga tal o cual cosa, y para colmo, que cierre su canal o que deje de publicar. Tócate las narices, hasta mandando en lo que hacen los demás.

Y es que resulta que sólo la opinión de unos pocos cuenta. El resto de opiniones no vale. Esto no combina, esto no favorece, esto está feo, esto bonito. Que si ahora estar gordo/a está de moda (renacimiento), que si ahora estar delgada es lo más, que si ahora hay que parecer salidos de un campo de concentración y lo obeso está feo. ¿Por qué, porque lo digan unos/as pocos/as? Y lo peor no es eso, lo peor tod@s que les siguen, sea lo que sea.

Admiro a todas aquellas personas que se ponen lo que les da la gana pese a que otros/as dicen que es ridículo o feo o que queda mal. Con un par. Y a los demás que les den por culo.

Es tan simple como que si no te gusta no te lo pongas, no te maquilles de esa forma y/o con esos colores, no lo lleves y no lo mires. Y sobre todo no molestes diciendo que si está feo o mal.

Me he encontrado con muchos vídeos que tienen comentarios de ese tipo. A ver, si no te gusta un vídeo, ciérralo y vete a ver otro de los millones que hay. Hay que estar muy aburrido/a o muy amargado/a para ponerse a comentar en lugar de pasar a otro.

Y no, no es excusa eso de que estando en internet te expones a críticas. Una cosa es una crítica constructiva, para que esa persona pueda mejorar un fallo del que no se ha dado cuenta, y otra una crítica destructiva con la excusa de la libertad de expresión y de que esa persona está exponiéndose al público.

lunes, 3 de julio de 2017

Malas interpretaciones

Recientemente he visto un vídeo sobre malas ideas en autoayuda.

Estoy de acuerdo con algunas de las cosas que dice, como que no hay que obsesionarse con ser perfectos y positivos, y sí que es verdad que algunas veces se malinterpretan los mensajes de autoayuda.

Pero no estoy de acuerdo en que hay que hacer algo más que desear para conseguir las cosas. A veces se requiere esfuerzo, para desarrollar talentos, que sí, se pueden tener innatos o no, pero otras veces se dan las circunstancias para conseguir eso que deseas sin que hacer nada por ello.

Yo siempre quise vivir en Sevilla. Y tengo que reconocer que nunca hice nada por irme a vivir allí, y al cabo del tiempo dejé de querer irme a vivir a esa ciudad.
Cuando ya lo había olvidado, conocí al que es mi marido, que vivía allí, y tiempo después de estar juntos, pese a tener opciones de vivir en Sevilla o en la ciudad en la que yo vivía, nos fuimos a vivir allí. Y el precio de ambas opciones era similar.

¿Qué quiero decir con esto? Que no siempre es esfuerzo y trabajo duro. Que a veces esas cosas suceden, y cuando menos te lo esperas o cuando dejas de desearlo, o de desearlo tanto como antes.

También quise tener perro y mi madre siempre decía que no. Y un día nos pidieron cuidar a uno y luego ella accedió a que se quedara para siempre. Son ya seis perros los que han vivido en su casa, y yo lo único que hice fue insistirle un poco para que tuviéramos uno.

No recuerdo ahora más cosas, en cuanto las recuerde, las pongo.

Y tampoco estoy de acuerdo en que no es cierto que "todo lo que nos pase es culpa nuestra", en que eso exime de culpa al emisor del mensaje.

Para empezar, cada uno decide si seguir un mensaje o no. Si no hacemos lo suficiente, o si se nos presentan oportunidades y no las aprovechamos (sin que otros influyan en esa decisión) es nuestra culpa. Y desde luego si no hacemos nada por conseguir lo que queremos (estudiar, informarnos, ahorrar, etc...) sin que otros factores externos y personas nos influyan, es culpa nuestra también.

Por supuesto, creerse especial en la medida de que no tenemos que medir nuestras palabras, que nos vamos a ofender con cualquier cosa que nos digan o nos pase, es una mala interpretación, y una excusa para no responsabilizarse de los propios actos.

Tampoco es cuestión de evitar a toda costa las emociones negativas, ni los pensamientos negativos, evidentemente es imposible que de vez en cuando alguno acuda la mente, o que en nuestra vida pasen cosas negativas. Hay sucesos que se dan en la vida de toda persona y que no se pueden evitar. Pero siempre hay que irse a lo positivo, no en plan obsesionarse (no, no todo el mundo se obsesiona con estar positivo) sino en que los pensamientos se alejen lo más posible de lo negativo. Pensar en positivo hace que nos sintamos mejor, y aunque solo sea un poco, esto mal no viene.

Esto que voy a decir a continuación no lo dice en el vídeo, pero aprovecho para ponerlo aquí. Ponerse en lo peor, en lo negativo que pueda pasar o finalizar una situación, no es lo mejor. Que te evitas el palo, no, no te lo evitas. Si ha de acabar mal acabará, y esperar solo eso lo único que hará es que la espera sea más amarga. ¿Que ese esperar lo peor hace que estemos preparados y busquemos más soluciones? Puede. Primero depende de la persona, pero por lo general lo que hace es poner nervioso/a a quienes están en una situación así, y eso no es que ayude a pensar con claridad. Y el palo no se evita, obviamente si te lo esperas te dolerá un poco menos, pero no evitará que te duela. Hay sufrimientos que no pueden evitarse.
En mi humilde opinión (por supuesto puedo equivocarme) hay que mirar posibilidades y no descartar NINGUNA, pues todas pueden darse. ¿Qué son si no las enfermedades raras? Posibilidades ínfimas, a veces menos de una entre un millón. Y sin embargo se han dado.
Y es que puede que no se dé lo peor sino algo malo pero no tan malo. O algo que se acerca a lo bueno pero que sigue siendo malo. O algo regular. O algo bueno. Porque a veces la vida da giros inesperados, cosas que nadie se esperaba, que ni siquiera eran posibilidades muy remotas.
Por lo tanto, ¿de qué sirve si no estar en tensión preparados para lo peor? Para amargarse, y para que si sale lo bueno o algo casi bueno tenga un regusto amargo, por todo el tiempo que hemos perdido temiendo lo peor.

jueves, 15 de junio de 2017

Igual o peor

De todas las frases habidas y por haber, esta es una de las que más odio, sino la que más. Y más aún, a la gente que te la suelta como solución a todo cuando le cuentas un problema, aquello que te duele.

A todas esas personas a las que tanto les gusta la puñetera frasecita:

Para empezar, que hay gente en la misma o peor situación, lo sé de sobra, incluso esas personas lo saben. Todos sabemos que hay otras personas con circunstancias similares o peores. Para decir algo que todo el mundo sabe, mejor cállate.

¿A mi que carajo me importa? Sinceramente, y con perdón, ni me va ni me viene como estén otras personas. Ni yo puedo hacer nada por ellas, ni ellas por mí. Y el que me digas la maldita frase no cambia nada, no hace nada, ni por ellas ni por nadie.

Entiendo que no tengas soluciones, que no puedas ayudar o no sepas como, pero eso no es excusa. No te estoy contando mi problema, mi dolor, para que me soluciones nada, sino para desahogarme, ni tampoco te he pedido ayuda, si es que sabes de ese problema por otra fuente que no sea yo. Y por cierto, antes de dar recetas y soluciones para los demás, mira a ver que tienes que solucionar en tu vida. Empieza por ahí, y no por la de otros.

Que sí, que tampoco quiero estar peor, pero de ahí a que quiera oír cosas como esas va un trecho, y de ahí a que me consuele que hay gente que está peor va otro mucho más grande. En serio, guárdate tu frase solucionatodo (donde te quepa).

A veces no se puede hacer otra cosa que preguntar como va todo, estar ahí. Duele no poder ayudar (o no poder meterse en otra vida), pero con estar con esa persona que tiene un problema es suficiente. A veces, cuando se cuenta un problema lo único que se busca es eso, alguien que esté ahí, que dé su comprensión. Nada más.


martes, 30 de mayo de 2017

El dramatismo en televisión y cine

Veo muchas series, demasiadas, pero no puedo evitarlo. Me gustan, me dan ideas. Y algunas cosas me dan coraje.

Vamos a ver, entiendo que en televisión y en cine es otro ritmo, que lo que funciona en literatura no funciona en el cine o televisión y viceversa, entiendo que cuando hay un conflicto los personajes resultan heridos y mueren, pero es que hay cosas que me parece que ya están muy vistas.

Casi no hay serie, ni película en la que por no rematar al enemigo/a malo/a cuando este/a está en el suelo, éste/a se levanta cuando el personaje protagonista y su amado/a están abrazándose felices o emprendiendo la marcha, y mata a uno de los dos.

Aparte de que sea creíble, porque hay heridas que no permiten eso, está muy visto ya, señores, guionistas y directores.

O eso de que los protas se ponen a besarse y a abrazarse cuando el/los enemigos están casi llegando, cuando se ve claramente que no es momento ni hay tiempo para eso, cuando se ve de sobra que eso nadie lo haría en la vida real. Se le da mucho realismo a las series y películas en ciertos aspectos pero en otros no.

Y ya que estamos, ese sexo metido con calzador, para atrapar al público más joven, y que se carga la historia. He dejado de ver una serie por eso; a mí el sexo en pantalla no me molesta en absoluto, pero me disgusta cuando no viene a cuento, cuando la serie/película en cuestión se centra más en eso que en la historia a contar, perdiendo ésta todo su atractivo.

Hay que dar dramatismo, está claro, que es lo que a la gente le gusta, pero de otra manera. Copiar está feo, y repetirse tanto o más. Al final parecen todas iguales.

Sé que es muy difícil salirse de lo de siempre, crear algo nuevo, más aún cuando lo que persigues son altos índices de audiencia, pero en serio, hay cosas que se pueden evitar, viendo como hemos visto lo mismo una y otra vez a lo largo de muchos años.
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