Libros Veo

Top blogs de Libros

miércoles, 19 de junio de 2013

El peligro de las alabanzas inmerecidas

He leído en algunas redes a gente diciendo que va a dejar su blog, o que va a cerrar tal o cual página porque hay “personas” que están acosándolas continuamente, haciéndoles sentir mal a base de infravalorar su trabajo o su arte. A mi esa clase de “gente” me merece compasión y pena, pues tienen unas vidas tan desgraciadas y son tan inútiles que solo sirven para entrar en las páginas de personas que poseen el arte que ellos no tienen ni tendrán jamás, e intentar que lo abandonen. Jamás hay que prestarles atención a estos “individuos” ni tampoco a sus supuestas críticas.
Una alabanza sienta muy bien. Nos alegra el día y nos renueva el ánimo de crear. ¿Quién no siente ganas de escribir más cuando alguien le dice que escribe muy bien, cuando es más de una persona la que se lo dice? Las alabanzas están muy bien cuando las merecemos, solo entonces. En la red hay tres tipos de personas: los que van de frente, los que son un tanto incultos o bien tienen un pésimo gusto por la literatura u otras artes y los que carecen de vergüenza (sustitúyase por h. de p. si se cree conveniente). Estos dos últimos tipos son los más pródigos a las alabanzas inmerecidas. Si bien algunas veces las alabanzas dependen del gusto en cuestión y sobre gustos no hay nada escrito, el resto de las ocasiones es por falta de conocimientos sobre arte o por desvergüenza, pues saben perfectamente el daño que pueden hacer, y que de hecho hacen.
Porque cuando alaban tu obra no la revisas. Si está bien, ¿para qué? Sí, es posible que algunos los hagamos, pero hay gente que no lo hace, sobre todo a ciertas edades en las que te lo crees todo y más una alabanza. Esta gentuza, hablando ya claro, te hace subir a una nube desde la que no ves tus errores y que cuando en una editorial te dicen que no van a publicar tu obra por razones más que obvias la caída es de lo más dolorosa.
Las críticas “negativas” molestan, no agradan, pero a la larga son mucho mejores, pues nos ayudan a aprender y mejorar, que es lo que al final nos acercará a nuestro sueño de publicar. ¿O es que alguien quiere publicar cualquier cosa? Si es así muy bien, pero luego no quejarse porque la gente, la que verdaderamente lee y la que verdaderamente tiene buen gusto y criterio literario, nos diga que no leerán ninguna obra nuestra nunca más porque no hay por donde cogerlas.
Yo ya desconfío, me agradan las alabanzas que recibo, por supuesto, pero reviso mi obra y estoy siempre atenta a las críticas, que son las que realmente necesito. También desconfío de las reseñas de libros, tanto las buenas como las malas, pues a lo mejor se deben al gusto en sí de quién hace la reseña o la obra no es tan buena. O no es tan mala.
Sólo añadir que no hay que desanimarse ni con las malas críticas ni con la gente que pretende hundirnos haciéndonos creer que no tenemos talento. Hay que creer en uno mismo, ser consciente de nuestros fallos y aceptar las críticas que nos los hagan ver. Sólo así nos sentiremos orgullosos de nuestra obra.
http://blogandweb.com/