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viernes, 27 de marzo de 2015

Guiarse por uno mismo

Llevo ya días recordando algo que me pasó hace tiempo.

Recuerdo que una persona de mi pasado se guiaba mucho, para mí demasiado, por lo que hacía y decía su padre.

No ha sido la única persona que he visto guiarse así. Por otro lado, yo hacía mucho que había visto que mis padres se equivocaban. Pese a tener muy poca edad, me di cuenta de que no eran infalibles.

Eso me llevó a pensar que los padres son personas como todo el mundo, con fallos y aciertos. Y me llevó a preguntarme si esas personas actuaban correctamente.

Tal vez me equivoque, pero creo que nadie debe guiarse por nadie más que por uno mismo. Se puede aprender de los demás, pero siempre hay que tener en cuenta, que incluso la familia falla a veces.

Cada persona en nuestra vida tiene un sitio, y no hay que anteponer ese sitio a ningún otro, sea el de quién sea. También sé de relaciones en las que uno de los dos se ha guiado antes por la pareja que por nadie y también han sido relaciones negativas.

Creo que a veces es la misma familia la que te engaña haciéndote creer que debes guiarte por ellos, para tener algún tipo de poder. Hay personas tan inseguras, o tan miserables, que necesitan pisotear a otros para sentirse bien. Y lo que tienen más a mano son sus hijos.

Recuerdo también que la madre de esta persona le daba la razón a su marido, "no fuera a ser que se marchara". Aquello hacía más daño aún si cabe. Además de que su padre engañaba a esta persona para tener poder, su madre respaldaba ese engaño, lo cual contribuía a obnubilar aún más la escasa mente de esta persona.

También he visto padres y madres que querían lo mejor para sus hijos, pero aun así me pregunto, ¿sigue siendo buena opción guiarse por los padres? Creo que no. Porque por muy bueno que sea un consejo, o por buena intención que lleve, puede no servir. Puede que no sea la solución, puede que esté equivocado aunque la persona que lo da desee con todo su corazón ayudar.

Lo único que se me ocurre es reflexionar sobre los consejos que nos dan, vengan de quien vengan.

miércoles, 18 de marzo de 2015

No es el momento del miedo

Ahora que se acercan las elecciones, estoy reflexionando acerca de ellas.

No estoy poniendo la televisión, ni escuchando la radio, ni leyendo periódico alguno. Y de la poca información que me llega, me creo menos de la mitad. No me fío de los medios de comunicación, me parecen manipulados.

No voy a decir a qué partido voy a votar ni a cual debe votar nadie. Eso es personal de cada uno.

Ningún partido es perfecto, unos son peores que otros, según para quien.

Pero sí voy a decir lo que creo que son las prioridades. Ahora mismo hay que cambiar el sistema actual; las cosas no pueden seguir como están. Hay que conseguir que se restablezca la sanidad, la educación y un sistema laboral que sea favorable tanto a empresas como a trabajadores, sin favorecer en demasía ni a unos ni a otros. Hay que favorecer la educación, pues con buena educación evitaremos que vuelva a darse otra "crisis" como esta.

Tal vez me equivoque, pero creo que no se consigue ninguna de estas cosas votando en blanco o a alguno de los partidos pequeños que tienen un buen programa electoral pero insuficiente número de seguidores. Ni tampoco el voto de castigo; ya nos ha salido mal anteriormente.

No nos paramos a reflexionar sobre la situación, y si lo hacemos miramos sólo desde nuestra perspectiva. Y creo que nos equivocamos en una cosa; en no buscar lo más justo para todos.

No es el momento de temer lo que puedan hacer mal otros partidos que comienzan a coger fuerza, es el momento de preocuparse por el daño que está haciendo el gobierno actual.

No es el momento de seguir engañándose con que al menos se tiene un trabajo, es el momento de pensar que cada vez se trabajará más por menos si permitimos que siga el sistema político actual, y de pensar que nuestros hijos y nietos trabajarán sólo por comida. Eso si no tienen que irse de aquí.

No es el momento de dejarse manipular por el miedo y las mentiras que nos asaltan cada día en los medios de comunicación. Es el momento de temer lo que pasará si seguimos aguantando a los que ya nos han robado y que nos están engañando ahora. Esos que nos mean en la cara y dicen que llueve.

Es el momento de dejar de lado frivolidades varias, de dejar de asustarnos porque nos vayan a quitar tal o cual cosa y centrarnos en lo que de verdad importa, preocuparnos de que cada vez más gente tiene que irse fuera para subsistir y cada vez con menos garantías. ¿Te preocupa que puedan quitar símbolos religiosos y no te preocupa que cada vez haya menos trabajo? ¿Te preocupa que puedan quitar festividades o tradiciones y no te preocupa que se recorte en sanidad y educación? Cuando los que están ahora arriba te quiten el trabajo a ver si la religión te da de comer. O cuando todos los hospitales sean privados y no tengas dinero para costearte un tratamiento, a ti o a tu familia, a ver si rezando te lo pagas. O te curas.

No es el momento de temer que si gana tal o cual partido este país se convertirá en otro peor. Es el momento de temer lo que ya es, una supuesta democracia que encubre abusos y robos.

Es el momento de luchar por salir de esta.


viernes, 6 de marzo de 2015

Aprender de Otros

"Nadie escarmienta por cabeza ajena"

No estoy del todo de acuerdo con ese refrán. Creo que es muy relativo.

Creo que hay que comprobar las cosas por uno mismo, pero no siempre, y que de los errores de otros se puede aprender. Creo que hay que observar y reflexionar un poco acerca de lo que se ve, al menos.

No todo el mundo hace lo mismo. Ni del mismo modo.

Últimamente he visto mucho eso de hacer las cosas de cualquier manera, cuidar la forma pero no el contenido o ni lo uno ni lo otro, de publicar sin revisar errores, de no prestar atención a las críticas o creérselas tranquilamente.

Ser creativo, o artista, es una responsabilidad, al menos cuando expones tus obras. Que no te dé vergüenza tocar tu música ante una sala llena de gente, que te dé vergüenza tocarla mal.

No sientas miedo de exponer tu cuento o relato en la red o ante una tertulia; teme las faltas que no has revisado, los errores que no hayas buscado. Teme tu dejadez y tu desidia.

No ignores las críticas que te señalan esos errores que no has visto. Detente y piensa, al menos un poco, en lo que te han dicho. Puede que ellos se equivoquen, pero también puede que te equivoques tú.

No te creas todas las alabanzas de otros; ellos también se equivocan... o lo hacen aposta para que te relajes, no examines tus obras, no aprendas y no mejores. y así estar siempre por encima de ti. Reírse de ti.

Aprender es crecer, no solo como artista sino también como persona.
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