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miércoles, 3 de mayo de 2017

La confusión sobre la alimentación

Esta entrada va sobre literatura a medias.
Sé que hay algún que otro libro sobre mitos y mentiras sobre la alimentación. No voy a reseñarlos, si escribo esto es porque me toca las narices que se hable sobre algo tan delicado como es la alimentación.
No voy a decir nombres, puesto que están ahí, en las librerías, a la vista de todo el mundo. Se habla de productos sanos, ecológicos y sobre que tal o cual substancia no es tan sana o, cancerígena.
Sé que hay autores que han estudiado sobre el tema, que tienen carreras, y aunque creo que puede ser cierto algo de lo que dicen, creo que se les olvidan algunas dolencias relacionadas con la alimentación, como son las alergias y las intolerancias alimentarias. ¿Nadie se ha dado cuenta, de que hace cuatro o cinco décadas casi nadie tenía alergia o intolerancia a ningún alimento y hoy en día casi todo el mundo tiene una? Hay cada vez más casos de celiaquía e intolerancia a la lactosa, y cada vez hay más posibilidades de hacerse test de intolerancia (que hay quienes dicen que no son válidos y quien dice que sí, ¿?). Cada vez son más los alimentos dedicados a estos grupos y muchos restaurantes están adaptando sus menús para poder atender a intolerantes, y por supuesto no falta información sobre alérgenos.
Sé de gente que sin ningún antecedente genético han contraído alergias alimentarias o relacionadas con la alimentación (como la del níquel, presente en muchos alimentos), con menos de treinta años, con lo que no se puede achacar tampoco al desgaste del organismo.
Creo que no hay que comer con miedo, pero no está bien pretender que la comida, con tantos aditivos como lleva, desde los pesticidas en los cultivos, (por no hablar de la contaminación ambiental y marina), a los conservantes y demás en la elaboración y envasado, sea segura y sana.
Después de haber sufrido una alergia de este tipo (que por suerte desapareció), estoy más que segura que algún aditivo (no sé cual, por supuesto) me la causó. Porque por mucho que en pequeñas cantidades sean seguros, acabamos consumiendo muchos alimentos que llevan varios aditivos, con lo cual la cantidad se eleva.
Sinceramente, me parece mal que se escriban este tipo de libros y mucho más que se publiquen. Debería haber algún tipo de control, pero supongo que es muy difícil, y sólo queda esperar que no sean demasiado leídos ni seguidos. Como siempre, allá cada cual con lo que lee.

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